Es que no tengo vida, ¿sabes? Tener tantos días sin saber de ti, enloquece: eres mi droga: dependo de ti.
Me esfuerzo por concentrarme en lo que tengo que hacer: nada; hay un pensamiento, un recuerdo que se apodera de mi voluntad y, por más que lo intente, no es posible mantenerlo a una distancia razonable mientras trabajo, mientras converso, mientras trato de dormir.
Ya ni quiero dormir.
Me lleno de imágenes reales, vividas y vívidas: un 11 de junio de reencuentro, un lugar precioso; quizás no precioso, pero sí agradable; el temor a cómo sería todo diez años después: una eternidad sin tenerte, una vida.
Quiero imágenes nuevas, creadas a dúo; un concierto a cuatro manos y dos bocas; roces bajos, en el centro de la vida, de placer y más placer.
Me muero por verte. Me muero...
Me esfuerzo por concentrarme en lo que tengo que hacer: nada; hay un pensamiento, un recuerdo que se apodera de mi voluntad y, por más que lo intente, no es posible mantenerlo a una distancia razonable mientras trabajo, mientras converso, mientras trato de dormir.
Ya ni quiero dormir.
Me lleno de imágenes reales, vividas y vívidas: un 11 de junio de reencuentro, un lugar precioso; quizás no precioso, pero sí agradable; el temor a cómo sería todo diez años después: una eternidad sin tenerte, una vida.
Quiero imágenes nuevas, creadas a dúo; un concierto a cuatro manos y dos bocas; roces bajos, en el centro de la vida, de placer y más placer.
Me muero por verte. Me muero...